Gracias por la rareza, mami

Hace un poco más de 10 años estaba con unas amistades haciendo turismo interno por Puerto Rico. Antes de llegar a nuestro primer destino nos detuvimos a desayunar. Recuerdo que pedí un muffin sandwich de desayuno e incluía papas estilo “hash brown”.

“¿Qué tu haces? ¿Qué es eso? “— interrumpió mi amiga mientras yo le ponía jalea a mi papa “hash brown”. Tenía 20 años y antes de ese evento NADIE había cuestionado mi pequeño gesto culinario.

“Le pongo jalea a mi papa hash brown. Así es como se come esto” — le contesté. Y aunque lo dije como un enunciado, en mi cabeza se creó una pequeña duda:

¿Será así realmente como se come esto?

Como pueden ver, mi momento de shock quedó inmortalizado en Facebook

No le di mucha importancia, después de todo yo había aprendido a comer papas “hash browns” con jalea. Asumí que mis amigos no lo hacían así porque ellos tal vez eran una excepción a la regla. Esta asunción continuó hasta hace un poco más de dos semanas, cuando fui con mi novio a desayunar.

En esa segunda ocasión, pedí una tortilla con papas “hash browns”, y cuando estaba a punto de preguntar que si me podían traer jalea, llegó la mesera con un pan tostado y jalea. Agarré la jalea y comencé a untársela a las “hash browns”. Fue en ese momento que mi novio me hizo una pregunta parecida a la que escuché 10 años atrás. “¿Le pones mermelada a las papas? That’s weird” — Mi contestación fue casi la misma — “Sí, yo le pongo jalea a mis papas “hash brown. Así es como se come esto”

La diferencia es que esta vez la respuesta que recibí no la esperaba.

“No, that’s not true. Eso no es verdad” –– Respondió mi novio — “Jamás he conocido a alguien que le eche mermelada a las Hash Browns”.

Mi cerebro como que no procesaba lo que escuchaba. Yo siempre las había comido así; después de todo mi madre me enseñó a comerlas así. Mi novio, que es Mexicano, pensó que tal vez era algo cultural y me preguntó si en los comedores escolares de Puerto Rico daban “hash browns” con mermelada, porque tal vez yo había adoptado esa costumbre de otros niños. Fue una buena línea de pensamiento, pero le dije que no. Eso le dio más curiosidad de saber por qué yo pensaba que todo el mundo hacía lo mismo. Quería saber por qué mi mente tenía la idea de que todas las personas le untaban mermelada a las papas “hash browns”, si sólo lo había visto hacer a mi madre.

Me quedé en blanco, que yo recordara las únicas que hacían esto en mi familia eran mami, mi hermana y yo. De repente me puse a pensar en la influencia que ha tenido mi madre en mi y en mi hermana, y en la influencia que tienen todas las madres sobre sus hijos. Cuando somos pequeños todavía estamos creando nuestro mundo, aprendemos las reglas, empujamos límites, adoptamos ideas y hábitos. La primera vez que mami me enseñó a ponerle jalea a las “hash browns” yo era una niña. En ese entonces mami era la fuente de la verdad. Si ella lo hacía así era porque así lo debían hacer todas las personas . Esa convicción fue tan fuerte que ni siquiera se derrumbó a mis 20 años, cuando mi amiga la retó por primera vez.

Mi madre quizá no sepa la influencia que ha tenido en mi, y no es porque yo no he sido muy expresiva, si no porque ni siquiera yo me había dado cuenta de esta influencia hasta hace dos semanas. Ella es una verdadera “influencer”, una “influencer” de las que tienen poder, porque su influencia no se nota en las cosas grandes que hago, si no que se nota en las cosas pequeñas. La influencia de las madres se nota en las pequeñas acciones que, como hijos e hijas, tomamos y no entendemos porqué. Esta influencia se mete en el subconsciente, y se refleja en las cosas que hacemos, cosas que tal vez se salgan de la norma.

Mi madre me enseño lo obvio, a leer, a escribir, a dibujar, a hornear, y hasta se encargó de que aprendiera a coser. Pero también me enseñó lo no tan obvio. Quizá me enseñó sin quererlo, mis manías, mis manerismos, mis expresiones faciales, lo raro, lo que se esconde debajo de la superficie, cosas tan sencillas como ponerle jalea a las papas “hash browns”.

Gracias por la rareza, mami. Te amo.

6 Replies to “Gracias por la rareza, mami”

  1. Wao, te quedo tan bonito. Te amo, Nia

    1. ¡Gracias mi amor!

  2. Sonia E Barreto Márquez says: Reply

    Te amo con todo mi corazón.
    Pruebe las papas hash brown con mermelada, son ricas. Mmmmm.
    Ja ja.

    1. ¡Deliciosas! Sin mermelada, no me gustan las hashbrowns. Mentira, sí me gustan, pero no es lo mismo.

  3. Hola…no eres la excepción 🤗 yo también le unto jalea a mis hashbrown, pero no lo aprendí de mami, creo que es parte de nuestra cultura 😉

    1. Sí ¿Verdad? Aunque tal vez sea algo regional también, porque sé de personas en Puerto Rico que se quedan como “¿Qué estás haciendo?”

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